"Somos eco del pasado, que venimos a despertar, a la mujer del futuro"
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martes, 6 de marzo de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
ROSA BUTLER Y MENDIETA
Hija de un capitán del ejército, fue educada por una hermana de su padre, Rosa Butler, y por su marido Antonio Izquierdo, con quienes vivió en Cádiz hasta 1841, en que se trasladaron a Puerto Real.
En este pueblo, é inspirada por la soledad y por las impresiones del campo, se desarrolló plenamente el sentimiento poético, que indudablemente habia nacido con ella, y que hasta entonces habia dormido en el fondo de su alma.
Colaboró con sus trabajos en varias publicaciones sevillanas y en la publicación feminista dirigida por Margarita Pérez de Celis “El Pensil Gaditano”. Anteriormente Butler había colaborado con “La Mujer”, publicación editada por un grupo de feministas moderadas nucleada en torno a María Verdejo y Durán. Vemos, pues, que Rosa Butler tuvo una relación fluida con las distintas tendencias del movimiento feminista que se empezaba a gestar en la segunda mitad del siglo XIX.
Entre las obras de Butler destacan el libro titulado “La noche y la Religión” (1849), dedicado a Tomás García Luna, fechado en Alcalá de Guadaira, y “La creación del mundo”, un ensayo épico, editado en Madrid en 1883.
sábado, 25 de febrero de 2012
ENRIQUETA LOZANO Y VELÁZQUEZ
También conocida como Enriqueta Lozano de Vílchez, es una de las escritoras granadinas más prolíficas y, en su día, reconocidas del siglo XIX. Empezó a escribir desde muy joven, y a los 18 años publicó la comedia Una actriz por amor (Granada, 1847). Fue profesora de Ciencias y Literatura y colaboró en revistas como El Eco de Occidente, El Guadalbullón o la Revista Literaria Granadina. El año 1875, fundó y dirigió la revista La madre de familia, muy representativa de la sociedad y de las costumbres de su época. Recibió numerosos galardones en su ciudad natal, donde gozó de una gran popularidad. Fue socia de mérito del Liceo de Granada, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Conde de las Infantas, en las fechas en que esta institución organizó los actos de coronación del poeta José Zorrilla, celebrados con toda pompa en el Corpus de 1889. Residió en Granada hasta su muerte, vinculada siempre a los ambientes literarios de la ciudad .
Todas sus obras están impregnadas del intimismo propio del Romanticismo, patente en libros como La lira cristiana (Granada, 1857) o Perlas y lágrimas (Granada, 1860), que deriva en ella hacia su vertiente más artificiosa, sobre todo en poesía, en versos que combina con habilidad y en los que da rienda suelta a un sentimentalismo rayano en la sensiblería, como es fácil apreciar, entre otros poemarios, en El ramo de violetas (Granada, 1861).
Su espíritu tradicional y religioso, si bien igualmente presente en su poesía, se manifiesta con más evidencia en sus obras de teatro, de carácter moralizador. Dicho espíritu tradicional puede verse en obras como la comedia en verso Un doble sacrificio, en el drama El cáncer social (Granada, 1876) o en La ruina del hogar (Granada, 1873), comedia en 3 actos y en verso donde la autora, partidaria de la mujer sumisa y en casa, habla por boca de uno de sus personajes, el padre, que, ya al final del último acto, dirigiéndose a sus hijos, Adela y Miguel, justifica el título de la obra expresándose en los siguientes términos: "que sólo de la mujer / la dulce misión serena / consiste en ser hija buena / y ejemplo de madre ser; / y que en su santa quietud / feliz y bella se siente, / si escritas lleva en la frente / la bondad y la virtud. / Mas ese afán de brillar / que hoy a la mujer domina, / es, hija mía, la ruina / de la dicha y del hogar". De su religiosidad, baste citar El faro bendito (Granada, 1959) o el drama sacro en 1 acto Dios es el Rey de reyes (Granada, 1852).
A estos rasgos característicos habría que añadir el costumbrismo que, aunque subyace también en los géneros anteriores, se manifiesta con mayor claridad en su obra narrativa. Sirvan de ejemplo, entre sus numerosas novelas, Juan, hermano de los pobres (Granada, 1848), Consuelo y juicio de Dios (Granada, 1859), El secreto de una muerta (Granada, 1860), Lágrimas del corazón (Granada, 1861), Buena hija y buena esposa, Delirios de ambición y muchas más.
En resumen, no sería aventurado afirmar que se trata de una escritora típicamente provinciana, que aborda todos los temas desde una perspectiva tradicionalista y conservadora.
Al margen de su abundantísima obra publicada, se le atribuye el texto, todavía vigente, de los diálogos y parlamentos en algunas de las representaciones populares de las "Fiestas de Moros y Cristianos" que anualmente se celebran por las calles de numerosos pueblos de la Alpujarra, como el de Válor.
OBRAS: Poesías de la señorita doña Enriqueta Lozano y Velázquez. Imprenta de la Sociedad Tipográfica. Jaén, 1848: Obras completas en 3 volúmenes. Imprenta de don Valentín de los Reyes. Granada, 1866.
Antonia Díaz y Fernández de Lamarque
Nació en Marchena (Sevilla) en 1827.
Perteneciente a una familia acomodada, era hija del médico Francisco Díaz, la mayor parte de su infancia transcurrió en Sevilla, donde recibió la educación propia de las señoritas de su época -una formación encaminada a dotar a la sociedad de buenas amas de casa y madres de familia-. Por lo tanto, su irrupción en la esfera literaria se debe principalmente a su empeño autodidacta por aprender, y en gran medida la biblioteca paterna fue la cuna real de su aprendizaje.
En 1846 empieza a escribir en diarios y revistas de la capital y colabora con otros poetas románticos en las “Coronas poéticas”, homenajes a personajes ilustres o a acontecimientos públicos de la época.
Así, con el paso del tiempo y con grandes dosis de perspicacia y discreción, Antonia logró abrirse camino en un círculo -el literario- que, por ser eminentemente masculino, se presentaba siempre hostil. De hecho, durante toda su vida renunció siempre a ocupar un primer plano, papel que siempre cedía a su marido, el también poeta José Lamarque de Novoa , cónsul de Australia y Hungría, con el que se casa en 1861. En su casa “La alquería del Pilar”, en Dos Hermanas, mantenían una tertulia literaria muy concurrida por los jóvenes poetas sevillanos del momento. A partir de ese momento empieza a firmar sus poemas como Antonia Díaz y Fernández de Lamarque. Una de las primeras ocasiones en que Antonia Díaz Fernández utiliza su nuevo apellido es en el volumen “Tertulia literaria. Colección de poesías selectas leídas en las reuniones semanales celebradas en casa de Don Juan José Bueno (1861)”.
Entre sus títulos más importantes cabe destacar: “Flores marchitas: baladas y leyendas” (1877-1882), “Poesías líricas” (1893), o “Aves y flores: fabulas morales” (1990). Escribió también una novela por entregas "El precio de una Dádiva" (1875), con el pseudónimo de ENRIQUETA MADOZ “Paseos por los alrededores”, también con el mismo seudónimo (publicada en 1975).
La obra poética de Antonia Díaz se enmarca dentro de la denominada “escuela sevillana de poesía”, una corriente literaria que se desarrolló a la sombra de Gustavo Adolfo Bécquer pero imprimió su particular sello en los grandes poetas sevillanos de las primeras décadas del siglo XX.
Murió en Dos Hermanas (Sevilla) en 1892.
Perteneciente a una familia acomodada, era hija del médico Francisco Díaz, la mayor parte de su infancia transcurrió en Sevilla, donde recibió la educación propia de las señoritas de su época -una formación encaminada a dotar a la sociedad de buenas amas de casa y madres de familia-. Por lo tanto, su irrupción en la esfera literaria se debe principalmente a su empeño autodidacta por aprender, y en gran medida la biblioteca paterna fue la cuna real de su aprendizaje.
En 1846 empieza a escribir en diarios y revistas de la capital y colabora con otros poetas románticos en las “Coronas poéticas”, homenajes a personajes ilustres o a acontecimientos públicos de la época.
Así, con el paso del tiempo y con grandes dosis de perspicacia y discreción, Antonia logró abrirse camino en un círculo -el literario- que, por ser eminentemente masculino, se presentaba siempre hostil. De hecho, durante toda su vida renunció siempre a ocupar un primer plano, papel que siempre cedía a su marido, el también poeta José Lamarque de Novoa , cónsul de Australia y Hungría, con el que se casa en 1861. En su casa “La alquería del Pilar”, en Dos Hermanas, mantenían una tertulia literaria muy concurrida por los jóvenes poetas sevillanos del momento. A partir de ese momento empieza a firmar sus poemas como Antonia Díaz y Fernández de Lamarque. Una de las primeras ocasiones en que Antonia Díaz Fernández utiliza su nuevo apellido es en el volumen “Tertulia literaria. Colección de poesías selectas leídas en las reuniones semanales celebradas en casa de Don Juan José Bueno (1861)”.
Entre sus títulos más importantes cabe destacar: “Flores marchitas: baladas y leyendas” (1877-1882), “Poesías líricas” (1893), o “Aves y flores: fabulas morales” (1990). Escribió también una novela por entregas "El precio de una Dádiva" (1875), con el pseudónimo de ENRIQUETA MADOZ “Paseos por los alrededores”, también con el mismo seudónimo (publicada en 1975).
La obra poética de Antonia Díaz se enmarca dentro de la denominada “escuela sevillana de poesía”, una corriente literaria que se desarrolló a la sombra de Gustavo Adolfo Bécquer pero imprimió su particular sello en los grandes poetas sevillanos de las primeras décadas del siglo XX.
Murió en Dos Hermanas (Sevilla) en 1892.
Isabel Cheix Martinez
Nació en Málaga en 1863.
Procedía de una familia acomodada, su padre era ingeniero de minas, que residió entre Almería, Málaga y Sevilla. Se educó en Almería y muy pronto se trasladó a Sevilla.
Dedicó Isabel su juventud al cuidado de sus hermanos al quedar huérfana de madre a los 19 años, alternando desde entonces las tareas domésticas con sus aficiones literarias.
De pensamiento tradicional y conservador, se conoce que ofreció una conferencia en Sevilla con el sugerente título de “¿Debe o no ilustrarse la mujer?” y acorde con ello merece destacarse su pensamiento publicado en el diario malagueño El Ateneo en 1889: “Sólo comprendo la felicidad en la práctica de la virtud”.
Comenzó publicando sus poemas en la prensa local malagueña y participó en diversos concursos literarios y abordó todo tipo de géneros. La poesía lírica seguiría siendo el género más cultivado, aunque aparecería en los poemas un nuevo tema, el patriotismo, unido con frecuencia a una condena de la guerra y a un deseo ferviente de paz. También cultivó con esmero la temática religiosa y sería la única de su generación que abordaría el género biográfico, concretamente la hagiografía.
Cheix tocó todos los ámbitos literario,.scribió bajo el seudónimo de MARTÍN ÁVILA.
Murió en Sevilla, el 6 de agosto de 1899.
Obra
Comenzó publicando sus poemas en la prensa local malagueña y participó en diversos concursos literarios, . Fue premiada por sus poemas “La ofrenda Milagrosa”, “El Ancora de Salvación” y “Nuestra Señora de la Cinta”.
Su producción poética incluye también el poema “La cruz del Valle” y el romance de temática religioso popular “La romería del Rocío”.
En el ámbito histórico destacaron su poema “La muerte de Cervantes” y la leyenda “El Rey Mártir”, premiada por la Academia de Buenas Letras de Sevilla, así como sus romandes “El cautivo”, “El Incendio de Astaza” y “Romancero de Pedro I de Castilla”. En el ámbito narrativo publicó la novelita Las memorias de un plato de China, , así como otras de temática religiosa, La Estrella de los Mares, Historia de la Virgen María (1873), Historia de Santa Teresa de Jesús (1893), Clemencia y El Amatistero.
Para el teatro tenemos tres obritas publicada, el drama Magdalena (1896 y 1903), el sainete de La tía Lechuza (1906) y la comedia Violeta.
Como literata, su primera obra fue " Al Lucero de la mañana". Escribió en total 27 novelas y nueve leyendas. Como periodista, colaboró en "La semana católica"; "Revista Compostelana"; "Revista Católica"; "Asta regia"; "El folletín"; "Sevilla Mariana"; "Cádiz"; "La Ilustración Artística".
Procedía de una familia acomodada, su padre era ingeniero de minas, que residió entre Almería, Málaga y Sevilla. Se educó en Almería y muy pronto se trasladó a Sevilla.
Dedicó Isabel su juventud al cuidado de sus hermanos al quedar huérfana de madre a los 19 años, alternando desde entonces las tareas domésticas con sus aficiones literarias.
De pensamiento tradicional y conservador, se conoce que ofreció una conferencia en Sevilla con el sugerente título de “¿Debe o no ilustrarse la mujer?” y acorde con ello merece destacarse su pensamiento publicado en el diario malagueño El Ateneo en 1889: “Sólo comprendo la felicidad en la práctica de la virtud”.
Comenzó publicando sus poemas en la prensa local malagueña y participó en diversos concursos literarios y abordó todo tipo de géneros. La poesía lírica seguiría siendo el género más cultivado, aunque aparecería en los poemas un nuevo tema, el patriotismo, unido con frecuencia a una condena de la guerra y a un deseo ferviente de paz. También cultivó con esmero la temática religiosa y sería la única de su generación que abordaría el género biográfico, concretamente la hagiografía.
Cheix tocó todos los ámbitos literario,.scribió bajo el seudónimo de MARTÍN ÁVILA.
Murió en Sevilla, el 6 de agosto de 1899.
Comenzó publicando sus poemas en la prensa local malagueña y participó en diversos concursos literarios, . Fue premiada por sus poemas “La ofrenda Milagrosa”, “El Ancora de Salvación” y “Nuestra Señora de la Cinta”.
Su producción poética incluye también el poema “La cruz del Valle” y el romance de temática religioso popular “La romería del Rocío”.
En el ámbito histórico destacaron su poema “La muerte de Cervantes” y la leyenda “El Rey Mártir”, premiada por la Academia de Buenas Letras de Sevilla, así como sus romandes “El cautivo”, “El Incendio de Astaza” y “Romancero de Pedro I de Castilla”. En el ámbito narrativo publicó la novelita Las memorias de un plato de China, , así como otras de temática religiosa, La Estrella de los Mares, Historia de la Virgen María (1873), Historia de Santa Teresa de Jesús (1893), Clemencia y El Amatistero.
Para el teatro tenemos tres obritas publicada, el drama Magdalena (1896 y 1903), el sainete de La tía Lechuza (1906) y la comedia Violeta.
Como literata, su primera obra fue " Al Lucero de la mañana". Escribió en total 27 novelas y nueve leyendas. Como periodista, colaboró en "La semana católica"; "Revista Compostelana"; "Revista Católica"; "Asta regia"; "El folletín"; "Sevilla Mariana"; "Cádiz"; "La Ilustración Artística".
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